Las disidencias en el antiguo Perú


Mil años antes de la conquista y la llegada del catolicismo, la relación entre los primeros habitantes del continente y sus cuerpos era muy distinta.


Con la expansión del colonialismo, todas las imágenes, personajes, narrativas y cosmovisiones del mundo andino fueron perseguidas y rápidamente reemplazadas por una narrativa eurocéntrica y una visión heteronormada de los cuerpos y las expresiones.


Además, como se dice, la historia siempre es escrita por los ganadores y como sabemos, los españoles colonizadores han contado la historia según sus puntos de vista.








¿Qué rastros quedan aún de estas expresiones?

“Y entonçes los curacas y mitmais de Carabaya trae a Chuquichinchay, animal muy pintado, de todos los colores, dizen que era apo de los Otorongos, en cuya guarda da a los ermafroditas, yndios de dos naturas” (sic.)

Relación de las antigüedades del Reyno del Perú - Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua, 1613




Figura del chuquichinchay un otorongo de múltiples colores
Chuquichinchay. Interpretación libre.

El chuquichinchay era una deidad felina, protectora de los indígenas de dos naturas.


"Era invocado por chamanes andróginos, llamados qariwarmi, entendidos como mediadores rituales entre la cosmología andina y la vida cotidiana, cuyos cuerpos eran símbolos vivientes de la complementariedad sagrada entre lo masculino y lo femenino." [Texto rescatado por Guiseppe Campuzano]







Huaco homoerótico de la cultura Moche
Huaco homoerótico de la cultura Moche

La iconografía de la costa norte peruana del periodo preincaico, contiene escenas que bien podrían considerarse homoeróticas.


Por ejemplo, se han encontrado múltiples huacos homoeróticos pertenecientes a la cultura Moche que representan escenas de sexo homosexual.



Escena de huaco mochica.
Fuente: Woloszyn y Piwowar, 2015, p. 291

En 1981 Manual Arboleda hizo un estudio sobre la “Escena de la Preparación”, en donde se aprecia la copulación de un ser masculino con características supernaturales y una figura femenina recostada. Esto le llevó a creer que la pareja receptiva en este acto no era una mujer sino, más bien, un «berdache» (individuos pertenecientes a pueblos amerindios de América del Norte, también conocidos como los dos espíritus) con rasgos de ambos sexos. En la primera botella, este individuo tiene las rodillas pintadas (lo que Arboleda consideró una decoración típica de los hombres).


Nos reconocemos como país a través de las tradiciones indígenas disidentes del antiguo Perú, que también forman parte de nuestras raíces-


¡Y todavía queda mucho por explorar! Y tú, ¿Conoces alguna otra historia? 🧐

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